24.9.15

UNA PELI DE SUPERHÉROES


He leído en alguna ocasión que el estrés de los padres y madres de personas con autismo se puede comparar con el que sufren los soldados en combate.

Cada vida es una aventura y nunca está exenta de riesgos, de hecho no conozco a nadie que haya sobrevivido a esta vida, quizás ahí está el secreto, que se acaba y lo importante es la aventura diaria porque cuando menos lo esperes comenzarán los créditos del fin de la película.

Es una banalidad afirmar que tu vida es la más estresante y difícil de llevar porque te aseguro que esa misma vida es la que te enseña que todo es susceptible de empeorar.

Lo que si es cierto e innegable es que hay vidas de esas que te tocan en modo experto y tienes que dar el callo a diario y mantener el tipo en el intento, como en las pelis de superheroes.

A diario tienes que embutirte en la licra y colocarte la capa después de tomar el primer café de la mañana, para hacerte con el nuevo día.

Puede que pienses que soy la Mujer Maravilla, y en ocasiones es la exigencia a la que mi agenda diaria y esta sociedad me somete.

Pero como las superheroinas, encima tienes que deslumbrar con tu belleza interior y no despeinarte en la batalla. Imposible superar esa expectativa, porque desgraciadamente no te dibujó Stan Lee y hay momentos en los que tu deseo es bajarte de ese guión, pero eso es imposible.

Cuando en Los Vengadores el Capitán América sugiere a Hulk que es el momento de enfadarse, Hulk se muestra tranquilo y le confiesa: "Capitán, ese es mi secreto, siempre estoy furioso".

Yo no soy, ni puedo, ni pretendo ser la Mujer Maravilla, yo soy Hulk.

El secreto de la felicidad en mi vida es controlar ese nivel de estrés que supera mis limites y en el que me encuentro permanentemente. De manera que cuando lleguen los momentos en los que mi vaso rebosa, que llegan, y llegan varias veces al día, mi enfado, mi furia, mi ira no me superen.

Controlar esa masa informe en la que me convierten esas situaciones limites y no vivir en un permanente enfado es mi manera de sobrevivir.

No siempre lo consigo, pero lo intento a diario.

Y si en alguna ocasión te encuentras con mi Hulk piensa en mi esfuerzo por vivir con alegría cada día, en mi esfuerzo por sonreír, por ver el lado positivo, por no rendirme frente a mi furia, a diario, cada segundo de mi día.

Así que valora mi sonrisa, mi ternura y hasta mi indiferencia porque controlar a Hulk es agotador y aun así te ofrezco mi mejor cara, por ti y por mi, para que el día se amable.
Pero ten cuidado de despertar mi furia, puedo dar miedo.

Bruce Banner no quiere ser Hulk pero le ha tocado, él no lo eligió pero aprende a dominarlo y a convivir con él y a no desaparecer en el intento, hasta consigue tener amigos que lo comprenden.

Después de la metamorfosis verde, te aseguro que quedas agotada y triste y vuelves a recomponer a Bruce Banner porque la bestia verde en el fondo no es malvada, solo está furiosa.

No quiero estar enfadada, quiero ser feliz y disfrutar de todos los momentos amables de mi vida y pintar los que no lo son. Por eso mi secreto es controlar el estrés solo medio punto por debajo del limite verde porque pretender que desaparezca es una farsa, por eso, por favor no me digas: "tranquila, relajate, no te lo tomes así" porque eso es imposible.

Ni puedo ni quiero bajar mi nivel de alerta, solo quiero saber controlarlo ese medio punto, y sonreír, disfrutar, vivir, antes de que aparezcan los créditos finales.




5 comentarios:

  1. Yo tambié le quiero....es más a veces también lo soy...un besote :)

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  2. María José García Martínez24 de septiembre de 2015, 22:17

    Brillante pensamiento, brillante argumento. Yo también me siento Hulk. ¡Brillante Isabel!

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