7.1.12

El ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría,” (Lc 2, 10)

La Navidad era temida este año. El pasado fue un poco caótico, y este año hemos aprendido a ser pacientes y esperar la alegría de una buena reacción pero estar preparados para lo inesperado.

Será por eso que esta Navidad ha estado bien.  Hemos tolerado los cambios de espacio, de decorado, de horarios…

Son unas fechas muy complicadas, todo cambia, nada está en su sitio, los horarios varian y no solo en casa. Todo esta impregnado de Navidad, luces en las calles, música y villancicos, pastores, uvas  y relojes, Reyes Magos, regalos, árbol de Navidad… tremendo.

Pero este año nuestro Ángel nos dijo “no temáis”,  y las Navidades han sido sorprendentes.

Hemos disfrutado de la Nochebuena con los abuelos, su tía y su primo, después de un largo y cansado viaje que soportamos como campeones.




Visitamos la capital y pasamos un día maravilloso en el mercado navideño. El decorado nos encantó y las actuaciones en la calle nos hicieron llorar de la risa, literalmente, claro.


Cuando vimos el gran reloj en la tele lo reconocimos de inmediato. La noche de fin de año nos pusimos un poquito nerviosos porque la mesa en casa estaba colocada de otra forma a la habitual, pero conseguimos calmarnos y nos tomamos las uvas.


Bueno todos menos Ángel que decidió comérselas al día siguiente cuando el reloj de la cocina marcó las doce.

Se ve que entendió el mensaje pero necesitó más tiempo para procesarlo, fue divertido.



La Cabalgata de Reyes fue genial, aunque los nervios previos a la noche más especial del año hacían estragos.

Por la mañana los Reyes Magos habían visitado nuestra casa y el mayor regalo que nos trajeron fue ver a nuestros dos hijos abrir los paquetes de regalo, rompiendo papeles y sonriendo al ver las sorpresas y jugando con sentido.

Ángel fue corriendo a buscar a su Woody cuando vio que los Reyes le habían traído este año a Perdigón. Lo subió en su caballo y jugó a que trotaban. ¡Una maravilla!

Pero eso no fue todo, seguimos abriendo regalos en casa de los abuelos y los tíos y nos portamos de maravilla.

Las Navidades han sido agotadoras.

Ha terminado un año duro, que será doloroso recordar, del que hemos aprendido pero que ha sido muy difícil superar. Ya está vivido, solo nos queda recordarlo y aprender de él.

Ahora se nos abre la puerta del Año Nuevo, y nuestro Ángel nos dice de nuevo “No temáis, pues os anuncio una gran alegría”. 
Esperemos.
Vivamos el nuevo año disfrutando de todas las alegrías que seguro que nos esperan.

Y pidamos fuerzas para los días malos, para los malos momentos, que seguro que también los habrá pero como dice mi padre “solo necesitas hacerlo con la herramienta adecuada” ; pidamos tenerla a mano para cada momento.

Desterrar el miedo, ese es nuestro propósito para el 2.012. Y esperar siempre una gran alegría.


2 comentarios:

  1. qué buenas navidades habéis pasado!! y que grande Ángel tomándose las uvas a las 12 del mediodía!! estoy seguro de que este año os traerá muchas alegrías, y que sigamos juntos para compartirlas!!

    besos

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  2. Siempre me pones la piel de gallina!!
    Me alegro muchísimo que las Navidades hayan discurrido de forma agradable.
    Me encanta lo de Woody y su caballo .
    El 2012 va ser un buen año, seguiremos juntas en los malos ratos y celebraremos muchísimos logros.
    Un beso fuerte a toda la familia y mis mejores deseos para el 2012

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